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Semana 10 – Desarrollo de tu bebé

Tu bebé ya tiene el tamaño de una nuez, y mide aproximadamente tres centímetros de largo. Además ya no se considera un “embrión”. Ahora ha entrado en lo que los médicos llaman el “periodo fetal”. La parte más difícil, de crear todos los órganos básicos, ya ha finalizado.

En este nuevo periodo los órganos y los tejidos del bebé van a empezar a crecer y a madurar mucho más rápidamente.. Durante las tres próximas semanas va a duplicar su longitud.

La cabecita está ahora un poco más proporcionada con el cuerpo pero la frente sigue sobresaliendo temporalmente porque el cerebro se desarrolla y a esta altura mide la mitad de todo su cuerpo.

Cada día que pasa aparecen nuevos detalles: unas uñas chiquititas en las manos y pies, dedos completamente separados e incluso un poquito de vello en la tierna piel .

Tiene los brazos doblados por el codo y las manos sobre el corazón. Las piernitas ya dan pataditas y además, traga líquido amniótico.

Se distingue claramente su columna vertebral a través de su piel traslúcida y comienzan a extenderse los nervios de la médula espinal.

Semana 10 – Cambios en tu cuerpo

En tu próxima visita el médico es posible que puedas escuchar el latir rápido del corazón de tu bebé. Muchas mujeres, al escuchar el latir del corazón de su pequeño bebé dicen que les sonaba como el galopar de caballos y que era muy emocionante.

Es muy normal que tu cintura ya haya aumentado como así el tamaño de tus pechos. Aunque no estés lista para usar ropa de maternidad es posible que sientas tu ropa incómoda y molesta. Las prendas elasticadas en la cintura que te permita usarlas cómo te sienta más cómodo incluso debajo de la barriga, puede ser una solución.

Se aconseja hacer una gran variedad de ejercicio durante esta etapa de embarazo. La natación y caminar son ejercicios excelentes que se pueden realizar durante los nueve meses.

El ejercicio promueve el tono muscular, fuerza y resistencia – tres cualidades que te ayudarán a soportar el exceso de peso que obtendrás por el embarazo y te prepararán para el estrés físico del trabajo de parto. También te ayudará para volver a tu silueta después que nazca tu bebé. Desgraciadamente no hay evidencia que señale que el ejercicio regular acorte el trabajo de parto.

Antes de que estuvieras embarazada, el útero tenía más o menos el tamaño de una pera; ahora tiene el tamaño de una toronja (pomelo). Este rápido aumento de tamaño y peso puede hacer que los ligamentos que lo aguantan se estiren, causando molestias. Sin embargo, todavía es un poco pronto para que esto ocurra, por lo que si sientes dolor o incomodidad, es mejor que llames al doctor, especialmente si además tienes manchas de sangre en la ropa interior, hemorragia, fiebre, escalofríos, flujo vaginal que no te parece normal, mareos o molestia al orinar, o bien, si el dolor no se calma después de descansar unos minutos.

¿Te has fijado si tienes más saliva de la usual? Esto es algo muy común entre las mujeres embarazadas, sobre todo entre aquellas que tienen acidez (agruras)o entre las que padecen un tipo muy exagerado de náuseas que se llama hyperemesis gravidarum. Aunque no se sabe exactamente a qué se debe este exceso de saliva, se cree que quizá las embarazadas producen más, o tragan menos saliva — algo que suele suceder cuando el estómago anda un poco revuelto —, o ambas cosas a la vez.